martes, 19 de octubre de 2010

Ejercicios de coordinacion en el voley

la importancia de los ejercicios de coordinacion en la disciplina deportiva del voley
En cuanto a las capacidades coordinativas, tenemos lo siguiente:



  • Coordinación dinámica general: esta etapa se caracteriza por la posibilidad de realización de algunas tareas combinadas, en especial combinaciones básicas de desplazamiento como dominio de su espacio más próximo y de su propia orientación básica. Entre los seis y ocho años, esta orientación se manifiesta en el control de nociones derecha-izquierda, arriba-abajo, lo que implica el dominio del componente espacial de la coordinación




  • Carrera: A esta edad se alcanza un grado elevado de coordinación de brazos y piernas durante la acción. Hay, además, una cierta elasticidad y armonía. En muchos niños se observa, en la fase de impulsión, la capacidad de elevar la rodilla de la pierna adelantada, algo que posteriormente se perderá en la mayor parte de los casos.




  • Saltos: A los seis años se puede realizar los saltos largos sin impulso, el salto en alto y el salto largo con carrera de impulso batiendo dentro de una zona demarcativa, es decir, que pueden saltar bien vertical y horizontalmente


  • Lanzamientos y recepciones: A los seis años, los niños aprenden un lanzamiento con aplicación del tronco, coordinación cruzada o con un sitio intermedio, pero no se logra combinar la carrera con los lanzamientos. No son capaces de anteponer la pierna contraria al brazo de lanzamiento, y aún menos con armonía.




  • Giros: En trono al eje longitudinal, están asociados a un control del espacio y parecen progresar más adelante. En cuanto al eje transversal no hay información concluyente al respecto, pero lo más aproximado es que son demasiado complejos e implican demasiado riesgo.
    En definitiva, la edad preescolar engloba a las denominadas “edades de oro” de la infancia, por el instinto lúdico y gestual desarrollado por los niños, sí como una gran curiosidad por lo desconocido, aunque esto se ve entorpecido por una escasa capacidad de atención y concentración. Es la edad en la que se debe jugar para desarrollar al niño en su proceso psiconeurobiológico, que sería determinante en su desarrollo posterior.




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